Big Data y Oftalmología

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Conforme se sigue desenvolviendo la era digital, se abren una multitud de nuevas posibilidades que incrementan las posibilidades de casi cualquier actividad en cualquier industria. Los macrodatos (o Big Data), por ejemplo, son conjuntos de información en escalas mucho mayores a lo que jamás había existido antes. Con estas agrupaciones masivas de datos es posible hacer análisis a gran profundidad, y obtener conclusiones basadas en evidencia que previamente habría requerido muchísimos recursos para obtener. En nuestra industria, el Big Data y Oftalmología se cruzan gracias a la generación de registros médicos electrónicos. 

Bancos de información 

Los bancos de información son la herramienta crucial para usar macrodatos. En términos de oftalmología, uno de los bancos más reconocidos es el registro IRIS (Intelligent Research In Sight) de la American Academy of Ophthalmology. Desde que se estableció en 2013, ha recopilado información de millones de pacientes, y cientos de millones de visitas médicas. La mayoría de las prácticas de oftalmología en Estados Unidos están contribuyendo con su información, a cambio de acceso a los datos procesados del registro, con el cual pueden extraer información que necesiten o les interese. 

Parte fundamental de crear valor con la información en el registro IRIS es la curación de la información. Un cuidadoso procesamiento manual tiene que llevarse a cabo para homogeneizar y estandarizar los datos proporcionados por las prácticas, y para minimizar errores humanos. De esta forma, se garantiza que las conclusiones extraídas del registro están respaldadas por información de alta calidad y extremadamente confiable. 

Usos del Big Data en Oftalmología 

Con herramientas de Big Data como el registro IRIS, se pueden hacer una infinidad de proyectos en el campo de la oftalmología. Los médicos pueden individualmente armarse de datos acerca de sus propias prácticas, revisando irregularidades a lo largo del tiempo que practican, o comparando su desempeño en múltiples locaciones. Sin embargo, para algunos, los usos más valiosos que se le puede dar a esta información tiene que ver información a una escala mucho mayor. 
Una de las aplicaciones más importantes propuestas para los bancos de información como el registro IRIS es el monitoreo a gran escala de nuevas prácticas. Incluso cuando una herramienta o un nuevo medicamento son aprobados para su uso en pacientes, es importante mantener un registro de posibles efectos adversos en su uso sistémico. El Big Data permite detectar de manera temprana cualquier problema que no haya sido visto antes, y por lo tanto nos ayuda a complementar la seguridad de los tratamientos que se desarrollan.

El Big Data es una herramienta que apenas estamos empezando a explorar. En todas las industrias se pueden encontrar aplicaciones interesantes, y oftalmología no ha sido la excepción. Será importante para todos los médicos que practiquen hoy en día estar al pendiente de que nuevas oportunidades se abren apartir de esta inovación digital.